Un libro para cotillos políticos: Yanis Varoufakis cuenta los detalles más escabrosos del rescate a Grecia

Un libro para cotillos políticos: Yanis Varoufakis cuenta los detalles más escabrosos del rescate a Grecia

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Domingo de madrugada de cualquier día de mayo de 2015. El economista griego Yanis Varoufakis y su compañera no consiguen conciliar el sueño. Lo normal cuando se espera a que el adolescente de la familia llegue a casa. Por fin, escucha la puerta. Todo en orden. Pero la tranquilidad apenas dura unos minutos, lo que tarda en sonar el teléfono personal de Varoufakis y "una voz masculina, de un inquietante tono empalagoso" le advierte: **"Nos alegramos mucho de que su chico hay vuelto bien a casa [...] Señor Varoufakis, es usted un poco insensato por poner en el punto de mira a los bancos, y por hablar tanto del tema en su artículos. Si quiere que su chico siga volviendo a casa cada día[...] deje el tema y desista de una vez. [...]. Felices sueños".

Esta es una de las centenares de anécdotas personales que salpican el último libro del economista y ex político griego Yanis Varoufakis y que consiguen que una historia cuyo final todos conocemos se pueda leer casi como un apasionante thriller."Comportarse como Adultos" es una frase que Cristhine Lagarde, la directora del Fondo Monetario Internacional, pronunció en el transcurso de uno de los momentos más tensos en las negociaciones para tratar el problema de la deuda griega en 2015. Varoufakis la utiliza como título de su libro y como tarjeta de presentación de todo lo que viene en las 718 páginas posteriores de la edición publicada por Deusto.

En ellas, el griego desgrana los secretos de la trastienda política del siglo XXI, que nada tienen que envidiar a las intrigas palaciegas de cualquier etapa de la historia pasada. Mentiras en los despachos de Bruselas y Washington, amenazas políticas y personales, decenas de conversaciones secretas, presiones, manipulaciones. Estamos acostumbrados a esperar años, incluso siglos para conocer cómo los poderosos mueven los hilos de la historia.

En esta ocasión, los teje manejes de la alta política han tardado apenas dos años en salir a la luz. Ha sido posible porque Yanis Varoufakis no es un político al uso. Es un extraño, un profesor que decide convertirse en político para descubrir, con amargura, que pasar de la teoría a la práctica no es tan fácil.

El profesor de Economía que daba charlas por todo el mundo explicando las teorías de cómo evitar un rescate a Grecia, el que diseñó una quiebra ordenada para su país, incluso un plan X con una moneda paralela por si Grecia era expulsada del euro, reconoce en este libro que fue incapaz de aplicar todas sus teorías.

Pasar o no pasar por el aro, esa fue la cuestión

El personaje con aspecto de chico duro de discoteca de barrios bajos, que pasará a la historia por ser el único Ministro de Economía capaz de presentarse en los eventos de alta política financiera con camiseta ajustada y chupa de cuero, se dibuja a sí mismo como el gran engañado por el mundo: los financieros, los políticos y también, eso parece ser lo que más duele. El que fuera su gran aliado Alexis Tsipras, líder de la coalición de izquierda griega Sysiza, a la que Varoufakis se unió en 2015, traicionó en varias ocasiones la confianza y las promesas realizadas al que fuera su ministro de Economía. Varoufakis se define a sí mismo como "ingenuo políticamente y diplomáticamente inepto".

Todo, por no pasar por el aro. "¿Quieres estar dentro o fuera? Los forasteros priorizan su libertad para decir su versión de la verdad. El precio es que son ignorados por los iniciados, que toman las decisiones importantes". Esta fue la invitación que Larry Summers, el ex secretario del Tesoro de Estados Unidos con Bill Clinton y confidente de Obama le espetó a quemarropa en un encuentro en Washington. Varoufakis no quiso entrar en ese juego.

Por suerte para el lector, parte de la venganza por el trato recibido consiste en desvelar las perversas intenciones que llevaron a Europa a infringir a Grecia un castillo que pasará a la historia como uno de los mayores errores políticos.

Varoufakis confirma lo que muchos ya apuntaron en 2010. A pesar de los grandes titulares, la operación orquestada por Bruselas no tenía como objetivo rescatar a Grecia, sino que fue una gran cortina de humo para evitar la quiebra de grandes bancos franceses y alemanes con sus arcas llenas de bonos de un estado en quiebra."Grecia se declaró en bancarrota en 2010 cuando la UE la rescató, y que el rescate fue diseñado para salvar a los bancos franceses y alemanes, pero Angela Merkel y Nicolas Sarkozy lo sabían; y sabían que sería un desastre", asegura el economista griego.

Varoufakis ofrece multitud de detalles escabrosos de cómo los políticos europeos consiguieron cocinar una receta que a todas luces, como ya se ha contado en alguna ocasión en este blog, no ha terminado nunca de cuajar. Tres rescates después, la economía griega es un cuarto más pequeña que hace 10 años.

Darht Vader

Wolfgang Schäuble, el Darth Vader del rescate griego

Demuestra Varoufakis en su biografía que la política del siglo XXI no dista mucho de las intrigas palaciegas de siglos pasados. "Se puso en marcha la operación la verdad al revés". Mediante filtraciones, tuits y una campaña de desinformación que involucraba a los miembros del entramado político de Bruselas, la troika difundió la noticia de que era yo quien estaba perdiendo el tiempo, quien se presentaba a las reuniones sin propuestas, o bien con ideas que carecían de una validación cuantitativa y que sólo consistían en retórica ideológica. Por el contrario, la troika consiguió presentarse a sí misma como la defensora de una solución exhaustiva y detallada que incluía todo tipo de reformas de la economía social de Grecia. ¡Cuánto deseaba una solución exhaustiva y detallada como esa! Sólo que la troika defendía una cosa de palabra, y al mismo tiempo hacia que fuera imposible llevarla a la práctica", se lamenta Varoufakis.

Por encima de todo y todos los culpables de este engaño mundial señala al ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, como el Darth Vader de la saga del rescate griego. La idea que trasciende en todo el relato es también la que muchos medios de comunicación han contado en los últimos cinco años: los griegos tenían que ser castigados para aterrorizar al resto del continente.

Alemania y China ¿casus belli?

Asegura, entre otras cosas, que al más puro estilo de Maquiavelo Ángela Merkel y su fiel ministro de Economía Wolfgang Schäuble consiguieron frenar una ayuda financiera procedente de China que hubiera ayudado a Grecia a evitar el tercer rescate. Llega a calificar el episodio como un motivo para declarar una guerra. "De hecho, hubo un momento en que, al menos entre países de poder comparable, podría haber sido casus belli . Grecia es supuestamente un estado soberano. China es ciertamente un estado soberano. Su arreglo no era asunto de Alemania. Además, los alemanes aparentemente no pasaron por las instituciones europeas sino que actuaron por su cuenta, a puertas cerradas", cuenta el ex-ministro griego.

Son muchas, también, las páginas que dedica a su relación con Alexis Tsipras y Syriza. Reconoce las reticencias iniciales a unirse a una formación política de extrema izquierdas cuyo ideario económico nunca le convenció. De cómo la confianza inicial en Tsipras acabó en una gran deslealtad hacia su persona. "La influencia de Merkel sobre Alexis iba creciendo a buen ritmo[...]teniendo en cuenta el profundo desprecio que la mayoría de los griegos sentían por Wolfgang Schäuble, Merkel propuso marginar a sus respectivos ministros de Finanzas:- deja que Varoufakis "anule" a Schäuble, y que Schäuble anule a Varoufakis", le dijo la alemana. Para, según Varoufakis, crear un tercer nivel en las negociaciones: reuniones secretas entre ambos líderes a parte de las que se celebraban en Bruselas y el eurogrupo.

Greciaruinas

Todos culpables, menos Grecia

Si algo queda claro a lo largo del relato es el escaso poder que tienen los políticos ante los poderes económicos. Los mismos fondos de inversión que tumbaron a Grecia en 2010 se aliaron con Varufakis en 2015, reconociendo sus errores, o más bien apostando por un nuevo negocio.

Casi da risa o más bien vergüenza recordar como los periódicos y periodistas de todo el planeta alertaban de los peligros de la llegada de Syriza al poder. Aquella formación radical de extrema izquierda sigue hoy en el poder de Atenas sin que Bruselas haya tenido demasiados problemas para seguir aplicando las terribles recetas cocinadas en 2010 y Grecia hundida en una deuda impagable de la que solo los banqueros han conseguido salir a flote. Varoufakis se recrea en algunos momentos, en los detalles de cómo los funcionarios griegos boicoteaban sus relaciones con Bruselas enviando tarde los documentos necesarios, organizando reuniones sin su conocimiento, etc. Sobre todo les acusa de prometer al pueblo griego soluciones imposibles de ejecutar para finalmente caer rendidos a las exigencias de la troika.

Y frente a tanto detalle, se echa de menos en la autobiografía de Yanis Varoufakis esa misma precisión para señalar las culpas ajenas casi desaparece cuando se trata de analizar las propias. En lugar de reconocer las aberraciones financieras realizadas por los gobiernos griegos para entrar en el euro insiste en lanzar la piedra fuera de su culpa: "Todos lo sabían, pero Italia y Francia habían hecho lo mismo nadie quiso denunciarlo", asegura.

Y es que, las miradas personales es lo que tienen que no todo se enfoca con la distancia adecuada.

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