Los datos de empleo no son buenos, y hace falta cambiar nuestro mercado laboral

Los datos de empleo no son buenos, y hace falta cambiar nuestro mercado laboral

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Si nos fijamos en las noticias recientes, parece que hemos tenido un record de afiliación a la seguridad social, el mejor dato en diez años. Además tenemos menos desempleo y todo se arregla ¿verdad? Por supuesto el gobierno quiere ponerse la medalla al respecto e estos datos.

No, desafortunadamente los números del empleo no son buenos, por mucho que ayudarán aquellos que gracias a estos contratos consiguen tener ingresos y cotizar. Seguimos atascados en una situación parecida a la del año 2000, en la que nuestra economía no nos acaba de evolucionar a una economía de mayor valor añadido y con un mejor entorno laboral, y esto se debe en buena parte a nuestro mal mercado laboral.

No es mérito de Sánchez y su gobierno

Lo primero a considerar es que no es un mérito el nuevo gobierno de Pedro Sánchez. Esto se debe a dos motivos. El primer motivo es que la mayor parte de las políticas actuales son las que se han ido poniendo en práctica por parte del Partido Popular. El gobierno actual surgido tras la moción de censura apenas ha tenido tiempo a poner en práctica ninguna medida destinada a reformar el mercado laboral, aunque sea su intención.

El segundo motivo es que esta bajada se debe a la estacionalidad de nuestra economía que depende fuertemente del turismo, como todos sabemos. No estoy en contra del turismo per se, como ya he comentado alguna vez, pero también es cierto que se trata de una industria que acaba obligando a contratar a trabajadores durante sólo unos pocos meses al año.

No son buenos números

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Lo segundo, es que aunque el paro hay bajado a 3,13 millones de personas y se hayan registrado un 0,19% más de afiliados que el año pasado. Lo que sucede es que como comentan en Nada Es Gratis, en julio se dieron de baja a 504.630 afiliados y se crearon 519.126. Es decir, más de medio millón de personas perdieron su trabajo, posiblemente otro medio millón se dieron de alta, con una pequeña diferencia positiva entre un mes y otro.

El motivo se debe a los muchos trabajos temporales y precarios que se crean en España, donde las empresas muchas veces no renuevan empleos entre un mes y otro, intentando que muchos trabajadores no tengan antigüedad. Nuestro sistema laboral está pensado para proteger a ciertos empleados “Premium” o “insiders” a cambio de proteger otro mucho que hacen trabajos más intercambiables y reemplazables, o “outsiders”. Este mercado laboral dual es una gran lacra de la economía española. Esto creo graves problemas en nuestra sociedad.

La inestabilidad nos causa problemas

La inestabilidad laboral que sufren los trabajadores españoles tiene problemas para los mismos. Los cuales apenas pueden hacer su vida como esperarían, ya que nunca saben si van a seguir trabajando el mes siguiente. Puede que el empleo que tengan sea subcualificado y que tenga peores condiciones, pero es que además no saben si podrán contar con esos magros ingresos el mes siguiente.

Esto a su vez es un problema grave para la economía, ya que el consumo se vuelve inestable y escaso. Por otro lado, muchas veces las parejas y las mujeres optan por no tener hijos, envejeciéndose la población y haciendo necesario aceptar a inmigrantes para reequilibrar el sistema de pensiones.

Adicionalmente, la inestabilidad es mala para la productividad de nuestras empresas, y que reduce la capacidad que tienen de que os trabajadores se especialicen y en extraordinariamente bueno y eficientes en su trabajo. Una baja productividad nos hace meno competitivos con el exterior (que cada vez es más competitivo ante el gran crecimiento de países de Asia, África o Europa del Este y que nos hace quedar atrás respecto a países de nuestro entorno más inmediato.

Así que ya va siendo hora de que nos planteemos cambiar nuestro mercado laboral, acabar con la estacionalidad y con la precariedad. Claramente el actual no es lo que nos gustaría ni lo mejor posible. Se trata de un mercado laboral distorsionado y que crea malas condiciones para los trabajadores y para nuestra economía. Lo curioso es que muchos que se erigen en portavoces de los más desfavorecidos por el mismo, no son sino los más reacios a cambiar las cosas.

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