La destrucción creativa arrasará al taxi

La destrucción creativa arrasará al taxi

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La destrucción creativa es un proceso propio de un sistema capitalista, que se refiere a que toda innovación repercute en un impacto mediante la destrucción de empleos y la sustitución de una actividad económica por otra mucho más eficiente, impulsada por nuevas empresas.

El concepto "destrucción creativa" fue desarrollado por Werner Sombart pero seguidamente fue popularizado por el economista Joseph Schumpeter en su obra: Capitalismo, socialismo y democracia que fue publicado en 1942.

La gran ventaja de este proceso es que se universaliza el consumo a aquellos niveles con una renta inferior y que los recursos liberados a través de esa destrucción permiten desarrollar nuevas líneas de negocios que anteriormente no se podían llevar a cabo y ello supone la creación de nuevas actividades económicas.

Si nos centramos en el taxi, ese proceso descrito por Joseph Schumpeter es el que se está produciendo hoy. La disrupción de las VTC ofrecen mejores precios que los taxis y por lo tanto, el consumidor consigue, por el mismo servicio, pagar un menor precio e incluso, obtener una mayor utilidad en el servicio.

Como veremos en las siguientes líneas, en el sector del transporte urbano, históricamente, ya vivió una disrupción en la que los taxis consiguieron vencer a los antiguos carruajes. Ahora, la batalla se está librando frente a las VTC y no olvidemos que cada vez estamos más cerca de los vehículos autónomos, que será la siguiente disrupción una vez se desarrolle plenamente la tecnología.

Ayer: Del vehículo a tracción animal al taxi

El Heraldo de Madrid recogía el 6 de noviembre de 1911 la problemática existente entre el vehículo de tracción animal y la disrupción del taxi que se estaba dando en Londres. Para ponernos en contexto, los carruajes eran el monopolio de transporte por excelencia en la capital del Reino Unido y el Heraldo de Madrid lo describía así:

"En Londres, que yo sepa, no hay otros ladrones tradicionales que los cocheros. Todos los años se hacían y revisaban tarifas y se dirigían avisos al público en tiempo de los cabs, las <<góndolas de Londres>>, para fijar definitivamente los precios de distintos trayectos. Todo londinense sabía que dos millas costaban un chelín y que cada milla adicional tenía que pagar seis peniques".

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Todo el trasporte controlado por las manos del carruaje.

"Pocos años antes, cuando aún no había ni ferrocarriles subterráneos, ni ómnibus automóviles ni apenas tranvías, el cochero de cab podía considerarse el rey de Londres. Vestía bien, comía bien bebía bien, tenía el coche limpio con un espejo y adornaba las orejas del caballo con ramos de violetas".

La disrupción en el sector... Entra el taxi y demás alternativas de trasporte.

"Cuando los cabs se multiplicaron hasta 20.000 y aparecieron los ferrocarriles metropolitanos, los ómnibus automóviles y los primeros automóviles de alquiler, la situación de los cocheros se hizo casi imposible se les vio entristecerse la cara y ajarse de ropa. El robo al cliente dejó de ser una aventura para convertirse en pura necesidad. La gente dejó de montar en coches de caballos.

Pero ya era tarde. Los taxímetros automóviles se multiplicaron. Seis mil taxis más rápidos que los antiguos vehículos realizaban en el trabajo de 20.000 coches de caballos. Y entonces creyó que sujeto al cochero al dictamen del taxi se había acabado el capítulo de las raterías."

Hoy: De los taxis al sistema de competencia con las VTC

Antes de la apertura de las VTC, el taxi gozaba de un monopolio en su servicio específico. Cuando hablamos de monopolio, recordemos que el taxi, a diferencia de otras alternativas de trasporte, alberga ciertas peculiaridades que se derivan de un servicio absolutamente personalizado como es el destino específico elegido por el viajero y todas aquellas ventajas del trasporte sin compañía. Otras alternativas de transporte como pueden ser los autobuses o el metro carecen de estas características.

Y por esa personalización del servicio de transporte, la administración pública se encontraba detrás ofreciendo licencias a un alto coste pero que restringían a oferta de este servicio, creando así el monopolio en el sector que funciona a través de precios regulados.

Debido a que la actividad debe ser rentable para el taxista, si la licencia es cara y hay que hacer frente al resto de gastos derivados de la actividad, los precios regulados, consecuentemente, deben ser altos.

Sin embargo, la administración dejó un vacío legal a través de las VTC. Estas licencias conceden una autorización para ejercer la actividad de arrendamiento de vehículos con conductor. Si a ello, le sumamos una transparencia informativa de los precios antes de la contratación de este tipo de servicios, precios más bajos y una mejor comodidad para el pasajero, la disrupción se encontraba ya en marcha.

Debido a las ventajas comentadas, los consumidores están optando por alternativas de vehículos VTC que se integran dentro de plataformas como Cabify o Uber, y discriminando a los tradicionales taxis.

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Y en ese punto de la historia nos encontramos ahora mismo... Una disrupción que o bien la aceptamos como la propia evolución de un sector que beneficia al consumidor a través de una oferta competitiva, o bien emprendemos acciones proteccionistas para blindar el sector del taxi y evitar su quiebra. Por supuesto, todo ello costeando por un sobrecoste a espaldas que perjudica a los consumidores y a los empleos ya creados a través de las VTC.

Como es lógico, todo sector privilegiado busca mantener o incrementar sus privilegios a través de la administración que le blinde su actividad. Por ello, estamos viendo continuadas manifestaciones en el sector del taxi, la destrucción creativa está en marcha y el taxi no quiere perder su fuerte posicionamiento. De hecho, la próxima actuación del taxi estará dirigida al boicot del Mobile World Congress, el evento más importante celebrado en Barcelona.

Mañana: Factor humano fuera, la llegada del coche autónomo

Muy probablemente, la historia del transporte individualizado aún le queda un último paso importante, y se trata de la eliminación del factor humano con la llegada del coche autónomo que incorporará los avances de la inteligencia artificial. Una revolución que actualmente aún queda lejos pero se está trabajando en su desarrollo.

Si se llega a implantar definitivamente esta tecnología, la eliminación del factor humano permitirá un descenso de los costes, lo que será repercutido con una rebaja de los precios finales para este tipo de servicios.

Coche Autonomo 02 Dreamsteam

Esta destrucción permitirá que a través de precios más bajos se pueda universalizar más este tipo de transporte a los consumidores de menor renta y que el transporte individualizado sea más asequible que en la actualidad. Además, con los recursos liberados los consumidores podrán hacer frente múltiples decisiones de consumo o ahorro que abrirán nuevos sectores.

Por supuesto, habrá quiebras en este sector una vez se adopte de este tipo de tecnología que quedarán focalizadas en los vencedores de la batalla VTC-taxi. Y esas quiebras tendrán su repercusión en una destrucción de empleo que deberá reconvertirse en la constitución de nuevos sectores que aporten valor al consumidor.

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