Así es el trabajo no remunerado en España

Así es el trabajo no remunerado en España

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El trabajo no remunerado constituye una carga para muchos que ven que la actividad que están desarrollando no es compensado monetariamente. Este tipo de prácticas se dan tanto en la esfera laboral como en la familiar.

En las siguientes líneas vamos a repasar los principales casos de trabajo no remunerado en el entorno laboral (horas extra y becarios) y en el familiar (tareas domésticas).

Horas extras no pagadas

Según un informe de Adecoo, aunque solo un 39% de los trabajadores afirma trabajar más horas de las acordadas previamente, el 58,7% de ellos asegura que ese tiempo no es retribuido económicamente. De ese porcentaje, al 46,4% no le compensan de forma alguna y al 12,3% solo le compensan con descansos.

En base al artículo 35 del Estatuto de los Trabajadores se define su regulación:

Tendrán la consideración de horas extraordinarias aquellas horas de trabajo que se realicen sobre la duración máxima de la jornada ordinaria de trabajo, fijada de acuerdo con el artículo anterior(artículo 34. Jornada). Mediante convenio colectivo o, en su defecto, contrato individual, se optará entre abonar las horas extraordinarias en la cuantía que se fije, que en ningún caso podrá ser inferior al valor de la hora ordinaria, o compensarlas por tiempos equivalentes de descanso retribuido. En ausencia de pacto al respecto, se entenderá que las horas extraordinarias realizadas deberán ser compensadas mediante descanso dentro de los cuatro meses siguientes a su realización.

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Cuando no se retribuye económicamente las horas extras surge por una razón fundamental, la productividad del trabajador tiende a ser más variable frente a capacidad de ajuste de los salarios, especialmente en entornos en los que la productividad desciende.

Si la empresa vende menos, la aportación marginal al proceso productivo del trabajador sobre el resultado final disminuye hasta un punto que el salario puede no reflejar la contribución del trabajador por ser superior. Ante esta situación o se bajan salarios o se mantienen pero bajo una mayor participación de trabajador en el proceso productivo medido en tiempo y ¿Cómo? Más horas, sin retribución adicional, es decir, no pagar las horas extras.

Sin embargo, fuera de las razones técnicas por las que se producen esas horas extras no pagadas, lo cierto es que en el contrato quedan recogidas tales circunstancias y la empresa deberá cumplir su parte estipulada en el contrato. Si los niveles de productividad del trabajador bajan, se deben replantear la relación contractual establecida en vez de optar por el incumplimiento del contrato.

Becarios no remunerados

En el mercado laboral funciona como cualquier otro mercado, la interacción entre oferta y demanda. Debido a ésto nos podemos encontrar en situaciones en la que el precio, es decir, el salario, sea cero o incluso negativo, el trabajador es quién paga a la empresa por desempeñar funciones.

Aquí nos encontramos con un aparente error de mercado ¿Por qué alguien debería pagar por trabajar? ¿Acaso no aporta valor a la empresa y su proceso productivo? La razón la encontramos en las rentas en especie. Por ejemplo, muchos becarios trabajan gratis pero a cambio obtienen la oportunidad de adquirir un grado de experiencia dentro del mercado laboral.

Cuando uno se inicia en el mercado laboral, el grado de experiencia es nulo y lo único que le acompaña es un nivel académico derivado de los estudios cursados. En consecuencia, lo lógico es que la productividad dentro de una empresa sea baja, muy baja, o incluso negativa (a la empresa le suponga un coste sin obtener una aportación marginal al proceso productivo).

Por otra parte, el trabajador obtiene una renta en especie que permite sumar capital humano y obtener un grado de experiencia que carece, lo que le permitirá en un futuro incrementar sus niveles de productividad y un mayor salario en compensación.

Como ya ocurrió en el caso del ABaC y Jordi Cruz, en el sector de la hostelería se puede apreciar de manera clara con el caso de los stagiers. Imaginemos que un becario se posiciona para dos empleos: Uno en un restaurante común que tendrá funciones de pinche o bien otro que actuará con las funciones de pinche pero que cuenta con tres estrellas Michelin.

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La fuerte disparidad de los niveles gastronómicos de ambas empresas lleva a que por la oferta del restaurante común el trabajador demande una remuneración acorde a su aportación y que en el caso de la oferta del restaurante de las estrellas Michelin, estaría dispuesto a no cobrar nada (o incluso pagar) para aprender todo aquello que envuelve la elaboración de la alta cocina de la mano de grandes chefs.

Tareas domésticas

Las tareas del hogar probablemente sean una de las cifras más representativas entre los trabajos no remunerados. De acuerdo con los datos extraídos de la OCDE, los hombres destinan 145,90 minutos al día para tareas no remuneradas, una cifra que es la mitad que la de las mujeres ya que su aportan 289,10 minutos.

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Según el grupo de trabajo de Igualdad de Género de la Conferencia de Asambleas Legislativas Regionales de Europa (CALRE), existe una invisvilidad del trabajo no remunerado, especialmente en los cuidados, que supone el 55% del PIB, siendo la medición que más ha trascendido en los medios de comunicación.

Este cálculo no es nuevo ya que lo han adaptado de un estudio del año 2006 elaborado por el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) -dirigido por la exministra socialista María Ángeles Durán- que se enfocaba exclusivamente en la Comunidad de Madrid. No obstante, este cálculo está mal citado porque el estudio original hablaba de "añadir" al PIB el 55%.

Traducido a cifras nacionales, si a precios de mercado el PIB español se situó en 1,16 billones de euros en 2017, CALRE apuntaría a que la cifra del trabajo no remunerado sería 638.000 millones de euros, mientras que el estudio original apuntaría a 798.000 millones.

Ese "55%" es el cálculo más extendido en referencia al trabajo no remunerado. Sin embargo, podemos hacer un ejercicio de contraste para ver la verosimilitud de este dato. Según el INE, en España tenemos 18.475.800 millones de hogares, por lo tanto, la cifra PIB no remunerado/Hogar sería de 34.531 euros (cifra CALRE) o 43.191 euros (cifra CSIC).

Ambos datos se encuentran alrededor de los ingresos anuales medios de un hogar (36.000 euros), por ello es difícil presuponer que un hogar pague o esté dispuesto a pagar aquello que no genera porque sus miembros estarían en quiebra técnica. Por lo tanto esas cifras tienen un claro sesgo al alza.

Si sumamos el tiempo que destina un hombre y una mujer conjuntamente en el hogar obtenemos como resultado 7 horas y 15 minutos. Las cuidadoras externas que trabajan en 2017 contaban con un salario por hora de 5,54€/brutos. Si multiplicamos esta cifra por las horas conjuntas de un hogar y por los 365 días del año obtenemos una cifra final de 14.660 euros brutos.

Esta cifra difiere sustancialmente de las primeras cifras. Si lo multiplicamos por el número de los hogares supondría 270.855 millones de euros, el 16,9% del PIB.

De algún modo estamos hablando de una economía sumergida sin capacidad alguna de que pueda formar parte de la economía formal por una clara falta de rentabilidad (el coste acapararía un tercio de la renta del hogar). Por ello, y de manera sesgada para la mujer, se decide que sean los propios miembros del hogar los que realicen las tareas del hogar sin remuneración.

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